[CRÓNICA] El infierno se desató en el Cousiño: El debut de Mauricio Coromer con Hellfire
Hay noches donde el metal no solo se escucha, se siente en las costillas. Lo que vivimos ayer en el Palacio Cousiño fue exactamente eso: una ceremonia de Thrash/Death sin concesiones. Bajo una atmósfera de luces rojas que hacían honor al nombre de la banda, Hellfire subió al escenario para demostrar que su nueva alineación es una fuerza de la naturaleza.
La primera impresión: Un muro de sonido
Desde que sonaron los primeros acordes de "Our Past Remains", quedó claro que el periodo de adecuación valió la pena. La banda se vio compacta, con un Marco Gajardo escupiendo líricas con una rabia intacta, flanqueado por las guitarras afiladas de Victor Contreras y Bernardo Mora. El sonido era denso, oscuro y peligrosamente rápido.
El foco de la noche: El debut de Mauricio Coromer
Todas las miradas (y oídos) estaban puestos en la batería. Reemplazar a alguien tras 16 años no es tarea fácil, pero Mauricio Coromer no solo cumplió, sino que elevó la apuesta. Su técnica, pulida en bandas como Massacre y Akramen, se sintió como una inyección de adrenalina para Hellfire.
Precisión quirúrgica: Sus ataques en temas como "Scavenger" fueron milimétricos.
Potencia bruta: El doble pedal retumbaba en todo el recinto, dándole una profundidad nueva a los temas clásicos de "Pain Will Never End".
Química instantánea: Pareciera que Mauricio lleva años tocando con Marco, Victor y Bernardo; la fluidez entre el bajo y la batería fue el punto alto del show.
El punto de quiebre: "Odio y Repulsión"
Uno de los momentos más brutales fue cuando soltaron "Odio y Repulsión". El mosh se volvió una zona de guerra y la banda respondió con una ejecución técnica impecable. La foto que acompaña esta reseña no miente: la intensidad escénica de Hellfire bajo esas luces carmesí proyectaba una imagen de puro caos controlado.
Conclusión: Hellfire está más vivo que nunca
A pesar de haber entrado al cartel a última hora para cubrir una vacante, Hellfire se adueñó de la jornada. Este debut de la alineación 2025 nos deja claro que el retiro de Esteban Ponce fue el fin de un capítulo, pero el inicio de un libro mucho más pesado y veloz.
Si te lo perdiste, te perdiste el renacer de una de las bandas más honestas del underground chileno. ¡El fuego de Hellfire sigue ardiendo!

